Sunday, 8 November 2009

ESTOY MUERTO



Esto debió de pensar un señor de 59 añitos brasileño no hace muchos dias, cuando alguien le avisó de que se estaba celebrando su funeral, y decidió pasarse por allí a ver qué se cocía. Imagínense. Ustedes ponen ladrillos. No... no digo que los pongan, es un ejemplo para entrar en escena, por Dios. Pues eso, ustedes son albabañiles que vuelven a su hogar despues de una dura jornada de trabajo. En el camino deciden pararse a descansar un poco, en una de esas paradas de carretera para camioneros. Allí se encuentran con unos compañeros que en lugar de domir se tomaban unas cervezas y pasaban la noche como buenamente podían, y se unen a la juerga, faltaba más. Y al día siguiente cuando, llenos de resaca y dormir lo que no han dormido, se enteran de que han muerto y les están enterrando. Claro, deciden ver el evento. Quién no ha querido ser invitado en su propio funeral? A ver quién es el mamón que se presenta cuando no nos ha tragado nunca? A ver cuál es el mamón que nos lleva tragando toda la vida y prefiere quedarse en casa viendo el partido? esas cosas... Y probablemente para dar un susto de muerte a los del primer grupo...

Pues lo dio bien dado.

Se había enterrado al tipo equivocado por llevar el atuendo demasiado parecido al de nuestro albañil brasileiro. En fin. El disgusto, lejos de desaparecer del todo, se mudó de familia, eso fue todo. Y nuestro albañil descubriría, por lo menos, quién y cómo acudirá un día (si llega) a despedirse de sus restos.

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