
Mi Tía I. nos cuenta cómo su prima Fulanita la palmó de cáncer de estómago mientras se zampa otro langostino como si nada, pelándolo con una maestría sospechosa como si no comiera otra cosa, los jugos del marisco resbalándole por los dedos morenos y perfectos (siempre me han encantado las manos de I. Encuentro que todos tenemos un rasgo que nos hace especiales e I. tiene esas manos fantásticas. A nadie le queda tan bien un cigarrillo entre los dedos como a ella, ni un langostino...) El caso es que su prima Fulanita se llevaba quejando de dolores en el estómago años y los médicos la mandaban a casa con cualquier medicina para la digestión y fuera. Para cuando la quisieron hacer caso ya tenía una pata en el otro barrio, quizás una pata perfecta, y desde luego una pata demasiado joven.
Sin dejar de admirar las maniobras de las manos de tía, exclamo indignada contra la medicina moderna, y mi tía, como si nada, me suelta que no es culpa de los médicos. Que cuando a uno le llega su hora le ha llegado, y que hay que aceptarlo y disfrutar y dejarse de médicos. Me muero de ganas de gritarle cualquier burrada, como por ejemplo que habría que verla si fuera una de sus hijas la que se muere de dolores de tripa sin que ningún médico le haga puto caso. Pero me callo, porque conozco la respuesta. Mi tía se deja al año una burrada en seguros médicos para los suyos!! supongo que lo de resignarse va por los pobres ...
Y esto a qué viene en un post sobre el País de los Gnomos? Pues a que hoy leí en el Guardian que 10.000 personas al año mueren en este pais de cáncer por habérselas diagnosticado mal o tarde, y sé por experiencia que aquí más le vale a uno mentir y exagerar un millón de veces lo que siente cuando se siente mal si quiere que el médico le valga para algo. No es que no tengan conocimientos, es que no tienen tiempo ni dinero para demostrarlos como Dios manda. Así que aquí como en el país de las tapas, o nos resignamos o pagamos extra.
Aunque esto no pasó en el país de los gnomos, no puedo menos que contarlo por aquí antes de que se me olvide. Imagínense pasarse 23 años nada menos encerrados en su cuerpo, tumbados en una cama incapaces de mover una pestaña, de decir una palabra, tan tan incapaces de nada que el mundo entero les creyera en coma. Todos menos sus madres (pobres madres, si es que...). Recuerdo que de pequeñita, tras leer una historia sobre un señor al que entierran vivo por error (creo recordar que era de Poe), me obsesioné con esa idea. Supongo que lo que le ha pasado a este pobre señor (y sin duda le estará pasando y habrá pasado a incontables señores y señoras, y niños y niñas antes) se le puede comparar. Y de repente la Eutanasia me tiene aún más sentido todavía...

Un libro sólo existe cuando puede ser leído.
"La Escafandra y la Mariposa"
Esto debió de pensar un señor de 59 añitos brasileño no hace muchos dias, cuando alguien le avisó de que se estaba celebrando su funeral, y decidió pasarse por allí a ver qué se cocía. Imagínense. Ustedes ponen ladrillos. No... no digo que los pongan, es un ejemplo para entrar en escena, por Dios. Pues eso, ustedes son albabañiles que vuelven a su hogar despues de una dura jornada de trabajo. En el camino deciden pararse a descansar un poco, en una de esas paradas de carretera para camioneros. Allí se encuentran con unos compañeros que en lugar de domir se tomaban unas cervezas y pasaban la noche como buenamente podían, y se unen a la juerga, faltaba más. Y al día siguiente cuando, llenos de resaca y dormir lo que no han dormido, se enteran de que han muerto y les están enterrando. Claro, deciden ver el evento. Quién no ha querido ser invitado en su propio funeral? A ver quién es el mamón que se presenta cuando no nos ha tragado nunca? A ver cuál es el mamón que nos lleva tragando toda la vida y prefiere quedarse en casa viendo el partido? esas cosas... Y probablemente para dar un susto de muerte a los del primer grupo...
Pues lo dio bien dado.
Se había enterrado al tipo equivocado por llevar el atuendo demasiado parecido al de nuestro albañil brasileiro. En fin. El disgusto, lejos de desaparecer del todo, se mudó de familia, eso fue todo. Y nuestro albañil descubriría, por lo menos, quién y cómo acudirá un día (si llega) a despedirse de sus restos.

"A generation of narcissists transmitted miniature photographs of themselves, doing nothing, back and forwards across cyberspace."
Amen (el amen si es mio...)
"Dinning in Stones" Iain Sinclair.