Tuesday, 16 February 2010

HUMAN RACE

image by Eliane Duvekot

Alison le mira suplicante, será 32 años mayor que él, será su madre, pero le tiene miedo.
- Venga Owen, please, déjame enseñarle a Lu como funciona la Wii Fit please. Y cierra la puerta de la caseta, anda que siempre te la dejas abierta. - Owen me mira de reojo, sonriendo como el personaje malo de una película de serie B, le falta guiñarme un ojo (quizás lo haya hecho con el ojo que está fuera de mi vista)
- I let you play on the wii only if you close the door yourself.
Se me revuelven los intestinos, por un momento olvido dónde estoy y lo que me juego, y miro al crío con el asco más visceral que soy capaz de sentir sin vomitar. Las dos tortas bien dadas que no voy a poder darle me queman las manos. Me contengo, Alison parece mucho más acostumbrada al papel de madre ultimamente, confío en que, por lo menos, le deje sin WII una semana. Pero Alison se da la vuelta, mira hacia el suelo, y antes de decir "está bien, trato hecho" adivino que se ha rendido. Y ahora las manos me queman por lo que me gustaría hacerle a mi amiga a la que tanto cariño tengo. Esta señora de la que nunca he podido ni querido decir nada malo, que me saca dos años y una carrera en matemáticas nada menos, por no hablar de unos cuarenta centímetros de estatura. Ellos nos piden que nos quedemos un rato más, y Burps me suplica que les haga caso, llevamos allí todo el día y yo hubiera preferido pasármelo comiendo espinacas en una convención de vegetarianos japoneses. Agonizo horas y más horas mientras veo a Owen tirarle del pelo a su hermana, a esta darle patadas en la cara a Owen, a los dos llenarle el cuerpo de golpes a su madre que me mira como si allí no pasara nada, (esa madre que ya sólo vale para quemar los fish fingers en el gril y llevar siempre tarde a sus hijos al colegio y a las clases de piano, eso cuando quieren vestirse para salir) y mientras veo a mi hija alucinar, probablemente envidiar tanto descontrol un poco. Y cuando por fin nos van a llevar a casa (en contra de mis protestas, porque la idea de pasar otros diez minutos en semejante compañía, y en el reducidisimo espacio de un coche cerrado me pone los pelos de punta por muy Mercedes que sea) Owen empieza a dar gritos y patadas a diestro y siniestro de nuevo. No puede sentarse en su silla porque su hermana no ha querido sentarse en el medio, como le corresponde. Y empieza el follón de nuevo. Las puertas del Mercedes esperan abiertas durante más de diez minutos a que acabe la trifulca y mientras se nos va helando la sangre en las venas. Alison les ruega que se sienten, amenazándoles un millón de veces con castigos que ,bien saben, no sera nunca capaz de llevar a cabo. Ya harta me doy la vuelta, miro a Burps a los ojos y le pido en inglés (para qué ser civilizada a estas alturas) que no sea como sus amigos, que sea una buena chica y se ponga ella en el medio. Burps suspira, sabe que no debe ir sin el cacharro ese porque aún es pequeña y le puede hacer daño el cinturón pero también sabe que, ante todo, mamá tiene siempre la razón y que si seguimos aqui mucho rato vamos a morir congeladas, y hace lo que se le ha dicho, se pone el cinturón y espera tiritando. Aun nos quedan dos peleas más antes de llegar al calor y la tranquilidad de nuestro pisito de solteras.

Ahora, mientras ella duerme, me veo The 11th Hour y pienso que, francamente, si no fuera por un manojo de críos repartidos por el mundo, a quién le importa que la raza humana se vaya a tomar por el culo despueś de lo que hemos hecho con ella? A nosotros, despues de todo, ya no hay quien nos salve de arder en el infierno. Algunas lo hacen sin salir de su casa y a diario...

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